No sé quién de nosotros sacó aquel cuento de miedo de la mochila...

Durante más de diez años cuatro amigos subimos a aquel monte cercano a la ciudad de Soria.

Una tradición que empezó casi como una apuesta entre universitarios y que, con el tiempo, se conviertió en una fecha señalada y de «obligada» asistencia.

Cada noche del 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, hubiera niebla, hiciese frío o lloviese, leíamos en voz alta El Monte de las Ánimas, la famosa leyenda del escritor Gustavo Adolfo Bécquer.

Las pequeñas linternas apenas iluminaban al lector, mientras el resto guardábamos un respetuoso silencio.

No sé en qué año ocurrió lo que te voy a contar, pero, tras la obligada lectura de la leyenda, uno de nosotros sacó de la mochila un cuento de miedo para ser leído.

A ninguno de nosotros nos sonaba el título del cuento ni el autor.

La sorpresa aumentó según escuchábamos a nuestra amigo mientras leía.

Era una historia breve, sencilla, que se hacía más atractiva por lo que se podia intuir que por lo que mostraba el cuento.

Al terminar de leerla, fuimos todos conscientes de que habíamos escuchado una historia que no olvidaríamos nunca.

O yo por lo menos.

Desde entonces supe que ese cuento tenía que ser leído por más personas.

Pero no de cualquier manera...

Hoy, esa historia vuelve...

Un cuento de miedo del que no te diremos ni el título ni el autor

Cras iaculis quam ut nunc hendrerit, ac aliquam felis pretium. Ut porttitor condimentum magna, at scelerisque purus tristique et. Nulla at fringilla nibh. Maecenas sed felis eget lacus ullamcorper pretium non sed neque. Sed ac orci tincidunt, ornare nisi eu, consectetur mauris.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit. Autem dolore, alias, numquam enim ab voluptate id quam harum ducimus cupiditate similique quisquam et deserunt, recusandae.